El día que Costa Rica votó: una reflexión

Hoy, 7 de febrero de 2010, he estado muy al pendiente del proceso electoral efectuado en Costa Rica, país centroamericano elogiado por los observadores internacionales como una Democracia Ejemplar. Me ha sorprendido cómo el contendiente centroizquierdista a la Presidencia de la República, Ottón Solís, se declaró derrotado a los pocos minutos de haberse emitido los resultados preliminares (con el conteo de apenas el 11% de las casillas), que lo colocaban abajo de Laura Chinchilla, por más de 20%.  No sabía si burlarme o admirarme de la ecuanimidad con la que dio el denominado ‘Discurso de derrota’ ante miles de sus seguidores que lo ovacionaban y vitoreaban.”Estaré detrás de quien vaya adelante. Apoyaré a quien tome la estafeta. Mi tiempo fue mi tiempo y ya terminó”, señaló Solís agregando, “esperamos que nuestra primera Presidenta luche por la equidad de género.” De inmediato vinieron a mi mente los comicios anteriores, efectuados en 2005, cuando llegué a esta tierra de 4.5 millones de habitantes. No podía creer lo que mis ojos veían: Algarabía, camisetas y banderas de todos colores, cornetas y pitidos de alegría, todo convertido en una verdadera fiesta nacional en la que militantes de diferentes partidos se abrazaban y bromeaban -sin discutir demasiado-. Lo cual, no significa que este país centroamericano sea ultrademocrático ni mucho menos; pero indudablemente, vive su ‘electoralidad’ y su ‘política’ con menores riesgos, complicaciones y disturbios que otras naciones en las que se pelea el triunfo a matar (literalmente, en muchos casos), en las que la voluntad del pueblo es igual a nada.

Medité en lo diferente que es nuestra ‘democracia’ a la mexicana, caracterizada por albergar dinosaurios que no se extinguen, serpientes, lobos y perros salvajes que pelean por lo suyo a costa de lo que sea y de quien sea. Caracterizada por amenazas de desempleo, homicidios, robos de urnas, linchamientos, guerra sucia, extorsión, desvío de recursos y fraude.
Lo anterior, precisamente por el año electoral que vivimos en el país, por lo que en todo este tiempo he experimentado como alguien directamente involucrada con la esfera de poder del estado de Veracruz (histórica y culturalmente político). Ante esto,
no podía evitar pensar en el profundo daño que esta todavía ‘dictadura perfecta’ le hace a nuestros pueblos, en el atraso y la desigualdad a la que nuestra ‘democracia para imbéciles’ nos sigue conduciendo. Podría alardear de lo aguerrid@s, perseverantes, estrategas y astut@s que somos l@s mexican@s; tal vez cabría el orgullo que me produce ‘el colmillo’, la habilidad y la perspicacia que se desarrolla estando entre la clase política. Con todo, tengo que admitir que prefiero una ‘democracia ejemplar’ como la de Chile, Singapur, Finlandia o Costa Rica (aunque no sea tan emocionante, compleja y desafiante); una que no sea para imbéciles, una que sea lo menos engañosa posible, una que permitiera mejores procesos electorales, menos dinero del erario público despilfarrado, y un acercamiento a la equidad, igualdad y justicia social por la que claman la clase obrera, el campesinado, la niñez, l@s adult@s mayores, las mujeres, la clase media.
Sin embargo, mi nación de más de 110 millones de habitantes y vecina de junto del imperio yanqui, vive la realidad de la avasallante corrupción, de la pésima distribución de las riquezas, del evidente enriquecimiento ilícito, de la delincuencia de cuello blanco, de un paternalismo y asistencialismo (al que, lamentablemente, la sociedad se ha acostumbrado) desarrollado por esos 72 años de dictadura vestida de democracia y fomentado a su máximo por las últimas dos administraciones (Foxista y Calderonista, del Partido Acción Nacional).
Al respecto, y en términos muy generales, lo que me resta es continuar mirando el escenario mundial y aprender de él, de que los gobiernos son, en gran parte, el reflejo de lo que cree, piensa y hace una nación, de que, por lo tanto, la responsabilidad de su crecimiento y desarrollo es de tod@s, de l@s que ocupan cargos públicos y de l@s que son gobernad@s. Para estos últimos, el reto es un gigante que parece invencible, ya que consiste en luchar contra un sistema viciado; con todo, es un reto que se tiene que asumir para que las futuras generaciones crezcan en un México menos desigual, y con una mejor calidad de vida. Un México que cuide a su niñez, que dignifique a sus mujeres, que no sea más ‘el patio trasero’ de Estados Unidos; un México que sea mundialmente reconocido no sólo por su riqueza cultural y sus bellezas naturales, sino por su transparencia y su progreso a todo nivel.
Quizás suene muy idealista, pero sé que se puede lograr, la historia lo ha demostrado a través de reformas nacionales en distintas épocas; reformas que empezaron en el corazón y la mente de cada combatiente, de cada afrodescendiente que soñaba con erradicar el lacerante racismo, de cada cristiano (seguidor de Luthero) que concebía una iglesia no prostituída, de cada mujer obrera que creía en la igualdad de condiciones, de cada revolucionario que añoraba ver a su nación libre; de cada persona que se niega a matar sus sueños, que trabaja y vive por y para ellos, haciendo caso omiso a las voces que le insisten en que NO se puede, y convirtiendo su realidad en oportunidad.
Yo soy de las que no comprometen sus ideales, sus convicciones, de las que, con todo y sus considerables defectos y grandes equívocos, se resisten a permanecer en la zona de confort, a tomarse el veneno social llamado conformidad. De las que le creen y le apuestan a una transformación en el aquí y en el ahora, labrada día a día por Dios, quien pone en nosotros la intención y la acción.
Finalizo con estas dos frases que deben sellarse en la vida de quien trabaja para ser agente de cambio:
“Aquellas personas que no están dispuestas a pequeñas reformas, no estarán nunca en las filas de los hombres que apuestan a cambios trascendentales.”
Mahatma Gandhi
“No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.”
Biblia. NVI. Romanos 12.2

Luego de un año, ley antitabaco, un fracaso total en México

cigarroHace un par de semanas, una amiga me contó una anécdota que me indignó en sobremanera. Resulta que una tarde, en Plaza Américas de la ciudad de Xalapa, mientras paseaba con su pequeño de 2 años, decidió tomarse un frapuchino en Italian Coffee. Se ubicó en la planta baja con su bebé, todo marchaba a la perfección, hasta que una mujer se sentó justo a lado de su mesa y, sin más, se dispuso a fumar. Mi amiga, incómoda por la situación, le pidió amablemente que dejara de fumar, que tuviera respeto, al menos, por el pequeño que estaba inhalando el humo. La señora ignoró la petición, arguyéndole que ella podía hacer lo que quisiera y que además, los encargados del lugar le habían dado permiso. Acto seguido, la fumadora en cuestión, intencionalmente, le tiró el humo de su cigarrillo al hijo de mi ya enfurecida amiga. Ésta, se levantó a denunciar el agravio a los administradores del famoso café, fundamentándose en la Ley Antitabaco que entró en vigor, a nivel nacional, desde agosto de 2008. ¿La respuesta? “Señora, si no le gusta, puede retirarse”; entonces ella empezó a debatir sobre el delito en el que estaban incurriendo, tanto la mujer que se negaba a apagar su cigarro, como ellos, responsables del lugar.
“¡Hágale como quiera! ¡Hágale como quiera! le repito, si no le parece, puede retirarse”, contestó la encargada, quien demostró tener una nula capacidad empresarial -al contestar en tono altanero a una cliente que, a todas luces, tiene la razón-, y nada de responsabilidad social, transgrediendo deliberadamente una ley que, hoy vemos, es un rotundo fracaso.

Mi amiga no logró nada más que una discusión estéril; de manera que tuvo que irse del Italian Coffee, al que muchos concurren. Para mal, ésta es una de miles de experiencias que a diario y a cada minuto se dan en nuestro país. Es desgastante estar pidiendo, POR FAVOR, que no fumen en el taxi, en los restaurantes, en los elevadores, y ¡en los hospitales!

¿Acaso el Gobierno Federal tendrá que gastarse nuestro dinero en recordarnos las implicaciones de esta ley antitabaco y sus consecuencias? ¿No es suficiente todo lo que se ha dicho en los medios de comunicación, gacetas oficiales, carteles y discursos? Evidentemente no es suficiente, porque es un problema de educación, de respeto y de cumplimiento.

La ciudadanía constantemente se queja de que los Diputados hacen leyes para luego violarlas, que cómo podemos confiar en quienes no cumplen con lo que proponen y aprueban en los Palacios legislativos. Con tristeza y enojo debo decir que, somos nosotros mismos los que, como sociedad, incumplimos vez tras vez al pasar por alto las leyes, incluso las que nos benefician.
Odiamos la corrupción de los gobernantes, pero sobornamos al policía de tránsito (porque ya ni siquiera tienen que proponer la consabida ‘mordida’); detestamos la desigualdad con la que somos tratados por los poderosos, y nos estacionamos en los lugares para discapacitados; juzgamos a los delincuentes de cuello blanco, y no pagamos impuestos; vociferamos contra el sistema de justicia y no cumplimos las leyes, ignorándolas por completo, digamos, en un Italian Coffee de Plaza Américas, en Xalapa.

Tal vez, para la mayoría, no valga la pena y el esfuerzo denunciar ante la Secretaría de Salud estas constantes violaciones a una ley que nos protege y que resguarda la salud nuestros niños, principalmente. Pero, es necesario. Mi amiga está en ese proceso, ya veremos qué pasa.

En tanto, les recuerdo que en México las sanciones administrativas a quien viole las disposiciones, van desde una amonestación con apercibimiento, multa, clausura temporal o definitiva, y arresto hasta por 36 horas.
Las multas a quienes incumplan van desde cien veces el salario mínimo general diario en la zona económica de la que se trate, hasta 10,000 veces, y en caso de reincidencia se duplicará el monto de la multa que corresponda.

“¡No soy una mujer a su disposición!”: Mafalda

mafaldanotaHace unos días, mientras navegaba por la Web, me detuve en una de las noticias de mayor interés en diarios nacionales e internacionales: Mafalda, la hija del dibujante argentino Quino, respondió tajantemente al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, “No soy una mujer a su disposición”. La caricatura de Quino apareció en el diario italiano ‘La Repubblica’, en una doble página dedicada a una protesta que se ha convertido en un caso de nivel mundial.

Mafalda repitió la respuesta que dio la dirigente opositora de centroizquierda y militante católica Rosy Bindi a Berlusconi, quien la ofendió en un debate por televisión diciéndole: “Usted es más bella que inteligente. No me interesa lo que dice”. La inmediata y contundente respuesta de la Diputada fue: “No soy una mujer a su disposición”, con la voz rota y la cara pálida por la indignación.

Las reacciones no se hicieron esperar, el diario irlandés Irish Times publicó que Berlusconi había despertado el dragón dormido del feminismo italiano, que yacía tranquilo desde hace veinte años.
“No soy una mujer a su disposición”, se multiplicó en miles de camisetas, gorros y hasta manteles que se venden por todos lados. Recientemente, al ver cómo crecía la ola femenina contra él, Berlusconi le pidió disculpas a Rosy Bindi aclarando que sólo dijo “un chiste de largo consumo”.
Ésta contestó enfatizando: “Esas no son disculpas, agravan aún más la situación. Eso del ’largo consumo’ es como decir que todos piensan lo mismo”.
Esta situación, los testimonios de miles de mujeres y la propia experiencia, me demandan que utilice estas líneas para, nuevamente, hacer un llamado de conciliación y respeto entre hombres y mujeres. Es lamentable que luego de cientos de años de civilización y progreso, comentarios de ese tipo se expresen a la ligera, sin medir las consecuencias, tratando de justificarlos detrás del escudo de la broma y el chiste.
Afortunadamente, cada vez son más los hombres que han entendido la dimensión de estas conductas que lastiman la identidad y la equidad entre ambos géneros. Afortunadamente, también, cada vez son más las mujeres que no permiten el irrespeto en ninguna de sus formas, y que alzan la voz para no dejarse dominar por ‘el qué dirán’ de una sociedad todavía machista que llama ‘agresivas’ a las que dicen lo que piensan y pelean por sus derechos.
No se trata de incentivar una guerra de sexos, sino de aprender a respetarnos unos a otros, con nuestras diferencias y similitudes. Desde los chistes, pasando por el acoso sexual, hasta el maltrato en todas sus formas, son señales de que la batalla contra el machismo de mujeres y hombres, aún no termina.
En tanto seguimos re-educando a nuestra sociedad en estos aspectos, las mujeres no debemos acostumbrarnos a la mofa y/o a la agresión de ningún tipo.
Así que, mujer, niña, jóven y adulta, rememorando esa frase que se internacionalizó hace algunas semanas: “No eres una mujer a su disposición.”

¿Y qué con el día internacional de las personas con discapacidad?

weelchairEl 3 de Diciembre es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. El tema es prioritario y requiere más que unos cuantos párrafos; sin embargo, con todo y los libros, manuales, discursos y proyectos que se han llevado a cabo, todavía no existe una cultura y educación sobre la discapacidad entre el grueso de la población y los gobiernos.
La situación varía de país a país, y en México, de estado a estado. Durante mi tiempo en la entidad veracruzana, específicamente, en Xalapa, he sido testigo de la indiferencia y el menosprecio a la gente con discapacidad. Es lamentable la carencia de accesos, lugares en el estacionamiento, asientos en los microbuses, rampas, elevadores, semáforos con sonido (para los invidentes), y de personal que domine el lenguaje de señas (por mencionar algunas). Lo peor es que pocos se salvan, ni siquiera el Congreso del Estado de Veracruz, con tantas escaleras y desniveles. Y qué decir del Palacio de Gobierno  y el Municipal en Xalapa, la capital, ¡qué complicado ha de ser para los que andan en silla de ruedas subir hasta la oficina de los gobernantes! (eso, si es que lo logran gracias a la ayuda de otros). No hablemos de las calles repletas de baches que complican el trayecto de los invidentes, o las rampas desplegables que todo medio de transporte público debería tener.
El asunto es que las dificultades que la gente con discapacidad enfrenta a diario, no sólo son responsabilidad de los gobiernos, sino de la sociedad en general. Los pocos accesos al entorno físico son irrespetados por muchos ciudadanos inconscientes: los espacios en el estacionamiento, los asientos en los medios de transporte, los baños, entre otros.
Es inconcebible que en los bancos y centros de pago de muchas ciudades como ésta, no existan ventanillas especiales para gente con discapacidad, de la tercera edad y embarazadas, quienes tienen que esperar que alguien con ‘humanidad’ y ’sentido común’ les permita pasar primero.

No he sido exhaustiva, dado que e etam es amplísimo; por ahora, sólo resta mencionar las palabras que la periodista mexicana Katia D’Artigues escribió en su Twitter al respecto: “Derechos y no dádivas”. Es decir, al pensar en un mejor entorno físico para las personas con discapacidad, se tiene que abandonar la falsa idea de apelar a la compasión, como si estuviéramos haciéndoles un favor al querer integrarlos a la sociedad. Mas bien, es cuestión de derechos, de respeto, de lo que debe ser y será. Por eso, nuestros representantes políticos, deben ser más severos en las sanciones a quien viole esos derechos, y todos y todas, respetarlos y dar el ejemplo.

Foto: “weelchair” Por geopisa (cc) by-nc-sa

Mujer: Jamás permitas

mujeres webEn los últimos días, con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres, observé muchas fotografías y vídeos de mujeres protestando en las principales calles de sus ciudades. Los gobiernos dedicaron sus discursos a este tema, recalcando el valor de la mujer en la sociedad. Las líderes de los organismos que apoyan a la mujer maltratada, enviaron exhortos y llamados a través de los medios de comunicación; los usuarios de las redes sociales no pasaron por alto esta fecha conmemorativa, y expresaron sus opiniones sobre la violencia contra el género femenino.
Con todo y la lucha emprendida, es triste que las estadísticas sigan arrojando cifras alarmantes. Es inconcebible que en la era de la tolerancia, la equidad de género y la igualdad, una de cada tres mujeres iberoamericanas menores de 35 años, (80 millones de mujeres jóvenes) hayan sufrido algún tipo de violencia machista (según la Organización Iberoamericana de Juventud/OIJ) .

Es decepcionante saber que dentro de los datos proporcionados por la ONG, se incluye que un 16.5% de las mujeres mexicanas han vivido una ataque sexual. De hecho, la Encuesta Nacional de Violencia en las Relaciones de Noviazgo, promovida en 2007, reveló que el 15.5 % de la población de entre 15 y 24 años ha sido víctima de violencia física, el 75.8 % ha sufrido agresiones psicológicas y el 16.5 % ha vivido al menos una experiencia de ataque sexual. Cuatro de cada 10 mujeres sufren violencia machista en Latinoamérica y casi el 60% es víctima de maltrato psicológico, según reveló un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe sobre la violencia contra la mujer.

Es evidente que todavía nos queda mucho camino qué recorrer, que las leyes, las fechas conmemorativas, los discursos, la creación de órganos gubernamentales y no, que socorren a la mujer, no son suficientes, porque el problema es más profundo, y radica, por mucho, en los valores aprendidos en el seno familiar.
Frases como “es tu marido, tienes que aguantarlo”, “si te golpea es porque te quiere”, “si no le importaras, no te celaría”, “no lo dejes, piensa en tus hijos”, “este es nuestro destino como mujeres”, “no lo contradigas, atiéndelo”, “las mujeres venimos al mundo a sufrir”, “lo que mi marido diga”, “tu tarea como esposa es atender a tu marido”, “el hombre llega hasta donde la mujer quiere”, “si lo dejo, no tengo a dónde ir”, “si lo denuncias, perderás tu trabajo”, “él es el jefe, tú tienes más qué perder”, entre muchas otras, dichas por mujeres, en su mayoría (lo que es lamentable); son las frases más dañinas que han contribuído a que la misoginia (odio a las mujeres) prolifere y desemboque en actos de violencia física, verbal y psicológica.

Mujeres, esposas, novias, amigas, madres, abuelas, hijas, hermanas, trabajadoras, colegas, jefas:
¡No más! No permitamos más maltratos de ningún tipo. Pasar por alto una humillación verbal como “¡qué gorda estás, pareces una ballena” o “no sirves para nada”; reírnos de los chistes machistas, aceptar los jaloneos y los gritos, ser burladas públicamente, bajar la cabeza ante la ofensa, permitir el acoso sexual, tener relaciones sexuales sin tu consentimiento (violación) aunque sea tu pareja, y ser golpeadas, son algunas de las formas de violencia que TENEMOS que evitar, o en su defecto, NO PERMITIR NUNCA MÁS.

Para la atención de estos casos, Inmujeres cuenta con la línea gratuita Vida sin Violencia: 01 800 911 25 11, donde se atiende a la mujer de manera especializada, en cualquier fase de violencia.

Foto: “Mother & daugther” Por greekadman (cc) by-nc-sa

“Por mi raza hablará el espíritu”: José Vasconcelos

Como cada año, el 1mexico_cultura_yaqui250_200602272 de octubre se celebra el mayormente denominado ‘Día de la raza’, el cual conmemora la llegada de Cristóbal Colón a las Américas, aunque él murió creyendo que había descubierto la India. Esta primera expedición finalizada en 1492 propuso la organización de otros viajes menores financiados por la corona española, como los de Núñez de Balboa que cruzó a pie el estrecho de Panamá y encontró el océano Pacífico (1513); y el de Francisco Hernández de Córdoba (1517) y Juan de Grijalva (1518) que recorrieron las costas mexicanas. El florentino Américo Vespucio (1451-1512) recorrió la costa norte de América del Sur, los litorales de Brasil y el sur de la Patagonia, y comprobó definitivamente que a donde Colón había llegado no era la India, sino un nuevo continente al que dio su nombre: América.

De ahí que nos llamemos americanos, y más específicamente, latinoamericanos, por nuestro idioma castellano derivado del latín. Al final, le debemos nuestro gentilicio al originario de Florencia, Américo Vespucio, ni siquiera a Colón. Lo demás, es que somos una mezcla de varias culturas, mestizos de pura cepa: los hay argentinos, chilenos, venezolanos, colombianos, peruanos, costarricenses, salvadoreños, guatemaltecos, mexicanos y otros más que no alcanzo a mencionar. Cada nación con su propia ley, cultura, folklore, ideosincracia e historia. Cada pueblo con una identidad enraizada en sus lugares, sus olores, su gente y sus símbolos patrios. Pueblos que han sido catalogados como ‘países subdesarrollados’ o lo que es lo mismo, ‘en vías de desarrollo’, comúnmente afectados por las acciones y mandatos de Estados Unidos de Norteamérica (nombre cuestionable, dado que Norteamérica incluye a México y Canadá) y otras naciones llamadas ‘grandes potencias’.

Con todo, y pese a los Tratados de Libre Comercio y a la gran influencia cultural que le hemos permitido a otros países, arde en muchos de nosotros, todavía, un orgullo y un celo que se niegan a morir, que se rehúsa a negociar, incluso, con la globalización que iguala ideologías, tecnologías, moda, medicina, medios de comunicación y políticas. Los mexicanos, no podemos ser más el ofesivamente llamado “patio trasero” de Estados Unidos, sobre todo cuando poseemos un vasto territorio tan increíblemente diverso que nada le pide al del vecino país del norte. Principalmente cuando somos dueños de una riqueza cultural de la que no todos gozan.

Ciertamente tenemos muchas deficiencias en nuestro sistema de gobierno, en la impartición de justicia, y en la distribución de las riquezas; sin embargo, yo como miles de mexicanos, sigo teniendo el mismo deseo del Maestro José Vasconcelos: Convertir a México en el país más importante, culturalmente hablando de América Latina. Ya que,
Vasconcelos pensaba que México “es heredero de una enorme tradición cultural”.
En México y Latinoamérica, hay mucha cultura, mucha poesía -afirmaba el Maestro-, tanto obras de arte, como la prehispánica, como la música que es también un pensamiento filosófico: “El hombre latinoamericano tiene también derecho de hacer filosofía de construir su propio sistema de pensamiento que, cuando menos, lo acerque a la verdad profunda”, insistía.

Por esto, y en medio de esta crisis de identidad que padece el hispano-latinoamericano, es fundamental evocar aquella frase de José Vasconcelos, lema de nuestra máxima casa de estudios, la UNAM: “Por mi raza hablará el espíritu”.

Acteal, once años después

La masacre ocurri6a00d8341ca85853ef00e54fb910ae8833-800wió el 22 de diciembre de 1997 en el poblado de Acteal, municipio de Chenalhó, Chiapas. El saldo fue de 45 indígenas muertos de la comunidad civil ‘Las Abejas’: 18 niños, 22 mujeres y 6 hombres. Según relata el informe ‘Entre el Duelo y la Lucha’, del Centro de Derechos Humanos ‘Fray Bartolomé de las casas’, aproximadamente a las 10:30 a.m., se encontraba parte de la comunidad de Acteal junto con los desplazados de las otras comunidades en la ermita católica orando para pedir por la paz en Chenalhó. La gran mayoría de los orantes llevaban tres días de ayuno. Los refugiados y habitantes de Acteal escucharon una gran cantidad de balazos provenientes de varias direcciones acercándose a la ermita. Según algunos testigos, un grupo numeroso de al menos 90 personas dispararon con armas de alto calibre y con balas expansivas contra los hombres, mujeres y niños desarmados. Los campesinos intentaron huir y esconderse en diversos lugares. ¿Lo demás? Una serie de mayores injusticias perpetradas en contra de una veintena de indígenas inocentes, culpados, encarcelados y sentenciados a casi 30 años de prisión  por un delito que no cometieron. Delito que un grupo paramilitar, contrainsurgente, entrenado por el gobierno estatal en turno, cometió. Claro, fue ‘sencillo’ culpar a un grupo de evangélicos presbiterianos tzotziles, de asesinar a tantos inocentes por el mero hecho de ser católicos, mientras rezaban en su capilla. Era más creíble justificar la matanza por cuestiones religiosas.
Once años después de un sinnúmero de protestas; de negarle la entrada a medios y gente del extranjero; de despidos, de peticiones de la Comisión de Derechos Humanos, de cambios en los gobiernos, de la reapertura del caso y del sufrimiento de tantas familias; el 12 de junio de 2009, integrantes del Comité de Familias y Amigos de los Inocentes Presos por el Caso Acteal, demandaron libertad para los inculpados que se encuentran detenidos en el penal de El Amate, en Chiapas, acusados de ser los autores de la masacre ocurrida.
El 5 de agosto, la Corte dictaminó que hubo manipulación del sistema de justicia a favor del Estado. El 10 de agosto, organizaciones cristianas evangélicas agrupadas en Confraternice hicieron un llamado al obispo Samuel Ruiz y al Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas para que dejen de perseguir a los indígenas acusados de la masacre de Acteal.  Logrando así que el 12 la Suprema Corte de Justicia ordenara la liberación de 20 de los indígenas presos por la matanza de Acteal, ya que sus sentencias se basaron en pruebas y testigos fabricados por la Procuraduría General de la República.
Hoy, los indígenas acusados injustamente, esperan que el compromiso del gobierno del estado, de reubicarlos en algún poblado lejano al suyo y las tierras con las que puedan trabajar, se cumpla.  Tratando de reconstruir lo que el descaro, la conveniencia política y la impunidad destruyeron. Lamentablemente, los casos de injusticia rural son cada vez más, violando todos sus derechos, como uno tan básico que es el de tener un intérprete en los tribunales. Desde estas líneas manifiesto mi denuncia social ante estas graves ‘deficiencias’ de nuestro sistema de impartición de justicia. Reclamo a las autoridades que fomentan, planean y solapan estas situaciones, y a la vez, hago un llamado a la población mexicana a no participar ni encubrir la mentira; y a no rendirse, a no conformarse y a luchar hasta el cansancio por lo que es justo.
“Dejar la cárcel  fue como si acabáramos de nacer, pues no tenemos para comer ni con qué trabajar ni comprar, estamos con las manos cruzadas. Si estuviera en mi comunidad podría renovar mi cafetal, cultivar mi tierra; sin embargo, la cosa va a ser difícil.” Tomás Pérez Méndez, evangélico liberado.

Apenas este 5 de noviembre, autoridades penitenciarias liberaron del penal de El Amate, acatando la resolución de la SCJN, a nueve indígenas tzotziles acusados de participar en el asesinato de 45 personas en Acteal, el 22 de diciembre de 1997.

Los liberados son Ignacio Gómez Gutiérrez, Emilio Gómez Luna, Hilario Guzmán Luna, Juan Gómez Pérez, Mariano Díaz Chicario, Pablo Pérez Pérez, Pedro López López, Juan Hernández Pérez y Manuel Luna Pérez.

La dirección de la penitenciaría tenía en su poder las cartas de liberación desde las 23:00 horas de ayer y sólo esperaba la asistencia del actuario de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para proceder a la excarcelación, que ocurrió esta madrugada.

Los liberados forman parte del desaparecido Partido Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional, que en Chiapas coordinaron hasta su extinción Manuel Anzaldo Meneses y su esposa Juana Guadalupe García Palomares, ahora defensores de los presos de Acteal.

Este grupo se suma a los primeros 20 liberados el pasado 12 de agosto, y que al igual que los primeros, no podrán regresar a sus hogares en la comunidad de Acteal y otras del municipio de San Pedro Chenalhó.

Homofobia, diversidad sexual y sociedad

homofobia-velas-finalLuego del reciente atentando ocurrido el pasado 3 de agosto en Medio Oriente en Tel Aviv, en el que fallecieron dos jóvenes y otros 12  quedaron heridos; decenas de miles de personas en esa ciudad participaron  en una manifestación contra la discriminación de los homosexuales.

Según el diario catalán El Periódico, el ataque si bien ha conmocionado al país, no todo el mundo está sorprendido. Los partidos de los ultraortodoxos, con frecuencia, acusan  a la comunidad gay de propagar enfermedades, de pervertir a los jóvenes e incluso de provocar catástrofes naturales.
El año pasado, un diputado del Shas, Shlomo Benziri, llegó a decir en el Parlamento que el sexo entre hombres es la causa oculta de los terremotos. De hecho, cada año durante la marcha gay de Jerusalén, las calles se inundan de insultos e intentos de agresión, llegando a lanzar bolsas de excrementos sobre los participantes. Hace cuatro años, dos personas fueron apuñaladas.

Lo anterior, me lleva a reflexionar acerca de las reacciones y acciones que la discriminación y el odio provocan en los seres humanos. La historia nos revela datos importantes en relación a los grupos vulnerables y los movimientos sociales que se han originado del racismo, la misoginia, la intolerancia religiosa y en este caso, de la homofobia.

En 1969, el 28 de junio fue elegido el Día del Orgullo de gays, lesbianas, transexuales, bisexuales, transgéneros (Diversidad Sexual), ya que, en esta fecha se produjeron unas protestas civiles protagonizadas por homosexuales y travestis contra las continuas intimidaciones, hostigamientos y humillaciones en el bar Stonewall  Inn, en el  barrio Village de Nueva York. Desde entonces, la comunidad LGTB (Lésbico, Gay, Transexual, Bisexual), conmemora este día como el comienzo de una lucha contra la discriminación.
Cuarenta años después, este día sigue siendo el día más importante para quienes tienen una orientación no heterosexual. Para el resto, es un día más; no obstante, quiero aprovechar que la fecha es reciente para referirme al tema, no del orgullo gay, sino de la homofobia latente en nuestra sociedad mexicana, que pisotea el respeto a la vida y a la libertad de expresión.
Ahora bien, ¿qué es la homofobia? El término como tal, no ha dejado de evolucionar. Por ejemplo, en 1972, la homofobia significaba “el miedo a estar con un homosexual en un espacio cerrado”. Pronto, el Diccionario Larousse la cambió por la siguiente: “Rechazo de la homosexualidad, hostilidad sistemática hacia los homosexuales”. Más tarde, Daniel Welzer-Lang (Sociólogo, fundador de la red de Hombres Profeministas), propuso una nueva definición: “de modo más extenso, la homofobia es la denigración en los hombres de cualidades consideradas femeninas y, en cierta medida, de las cualidades consideradas masculinas en las mujeres”, según el Diccionario de la homofobia de Louis-Georges Tin.
Quedando claro lo anterior, en México, se calcula que cada mes ocurren alrededor de 15 homicidios contra integrantes de la comunidad LGTB, según Angie Rueda Castillo, responsable del programa en materia de discriminación por género, preferencia e identidad sexual del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. De hecho, en Latinoamérica, pese a los avances en contra de la discriminación, México ocupa el segundo lugar en la ocurrencia de crímenes por homofobia, después de Brasil.
En un estudio periodístico de Fernando del Collado, publicado con el título Homofobia, odio, crimen y justicia, se habla de 400 muertos entre 1995 y 2005, es decir, unos 3 asesinatos al mes; sin embargo, la Comisión Ciudadana contra los Crímenes de Odio por Homofobia, calcula que sólo se denuncian uno de cada cuatro crímenes.

homofobiaAnte esto, vale la pena explicar que, la homofobia no se traduce solamente en homicidios, otras formas de violencia, según un estudio de 2007 de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Unidad Xochimilco, son: violencia verbal en el 32% de los casos, acoso sexual en el 18%, asalto en el 12%, seguimiento o persecución en el 12% y amenazas en el 11%.
Interesantemente, las formas de discriminación más sobresalientes son la no contratación en un empleo; amenaza de extorsión y detención por policías; y maltrato de empleados.

De hecho, de acuerdo a este estudio, el 71% de los jóvenes mexicanos no aceptaría que se le dieran los mismos derechos a los homosexuales que a los heterosexuales. Otra encuesta de 2006 afirma que el 33% de los mexicanos siente aversión por los homosexuales, un 40% no quiere políticos destacados homosexuales y un 32% no quiere vecinos homosexuales.
Es de notarse, entonces, que nuestra sociedad mexicana es marcadamente intolerante a la denominada ‘diversidad sexual’. Y es que, sea cual sea la postura que tengamos sobre ella, a favor o en contra, nada justifica la violencia verbal, psicológica y física contra ningún ser humano, heterosexual u homosexual. Por esto, es necesario que erradiquemos todas las formas de maltrato y discriminación de nuestro vocabulario y de nuestro comportamiento.
Así como el hecho de no ser machista, no implica ser feminista; el hecho de estar en contra de la homofobia, no significa ser pro-gay. Así que, liberémonos de los prejuicios y comencemos a construir individuos que si bien luchen por sus valores y convicciones, no lo hagan a costa de la integridad de los demás.

México desigual

470063932_56a501998b_bVivimos en el país de las desigualdades, en el que los pobres se vuelven más pobres y los ricos más ricos. Un país en el que la mala distribución de las riquezas sigue matando la esperanza de millones de trabajadores que a diario, de sol a sol, luchan por proveer de lo necesario a sus familias. En tanto, una élite rellena sus bodegas de dinero, uno que no corresponde a su esmero y, mucho menos, a su capacidad. Con lamento, tenemos que admitir que nuestra amada Patria Mexicana es merecedora de su 3.3 de calificación en corrupción, en una escala del 1 al 10, posicionándose en los primeros 10 lugares; de su 2 en materia de Derechos Humanos, y de ocupar el quinto sitio a nivel mundial en corrupción empresarial, según la Organización Anticorrupción Transparencia Internacional.

El leve avance logrado en 2006 en materia de distribución equitativa de la riqueza se anuló en 2008, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingreso y Gastos de los Hogares (ENIGH), recabada por el INEGI. Esto, luego de que 3 años atrás el 60% de la población más pobre poseía 27.6% de los ingresos totales del país, porcentaje que disminuyó a 26.7% en 2008. Por el contrario, 10% de los mexicanos más ricos concentraron 35.7% de los ingresos en 2006, cifra que creció a 36.3% el año pasado; es decir, avanzó la desigualdad.

En palabras de José Luis de la Cruz, investigador del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), de 2006 a 2008 el grupo más pobre del país fue el más afectado por la reducción de su ingreso monetario; mientras que la población de mayores ingresos mantuvo sin cambios sus recursos, lo que significa que aumentó la concentración de la riqueza en favor de la población más rica.

En 2008, las familias de nuestro país gastaron un 34 % de su salario total en comida; un 18% en transporte, en educación y esparcimiento un 13.5%, y un 10% en ivienda y combustibles.
Ante esta situación, expertos pronosticaron una peor situación para 2008-2010, debido a la caída de las remesas. En 2008, los ingresos que recibieron los hogares más pobres en forma de remesas, representaron 25% de sus ingresos totales.

Muchos quizás argumenten que el pobre lo es porque quiere, en numerosos casos es así; no obstante, tenemos que reconocer que la injusticia que impera en México es, a todas luces, el factor determinante para que el grueso de la población de ‘clase’ media y media baja, no  obtenga los ingresos que corresponden a su esfuerzo, su tiempo e incluso, a su preparación académica. Mujeres y hombres, todos los días bregan con la doble jornada, con un salario insuficiente, y con la indignación de tener que atestiguar cómo muchos ‘poderosos’ se reparten nuestros impuestos y recursos entre ellos. Desgraciadamente en esta nación ‘humana’ y ‘generosa’, ‘la tierra no es de quien la trabaja’.

Luchar contra el sistema puede parecernos una tarea titánica, pero no debemos conformarnos ni resignarnos. Cada vez que podamos, provoquemos la denuncia social y legal. Paso a paso, uno a uno, podremos ir creando una restructuración en pequeños niveles de la sociedad, restructuración que nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos podrán ver en crecimiento, para así gozar de una mejor calidad de vida. Ladrillo a ladrillo es como se contruyen los grandes edificios, no nos cansemos de hacer el bien porque a su tiempo veremos los resultados, la recompensa, reza una frase bíblica…¡no nos cansemos!

Venezuela, ¿una nueva ‘Cuba’?

Hace unos días, en La Jornada en línea, se publicó una nota en la que el reconocido escritor peruano, Mario Vargas Llosa durante una visita a la ciudad de Caracas, opinó que Venezuela puede convertirse en una “dictadura comunista”, en la “segunda Cuba de América Latina” si el proceso político en curso continúa y el país se sigue alejando de la democracia.

“Hay espacios de libertad que todavía están allí y creo que hay que aprovecharlos, si no queremos que Venezuela deje de ser una sociedad democrática y se convierta en una dictadura comunista”, agregó el escritor.

Según Vargas Llosa, hay una reciente “radicalización del régimen” venezolano, un “temor creciente a toda forma de crítica” que provoca una reducción de las “libertades públicas”.

No obstante, el escritor peruano se refirió “al hostigamiento y las amenazas por parte del gobierno contra (la televisión privada) Globovisión” o al recorte de las atribuciones para los “alcaldes y gobernadores elegidos en comicios legítimos”, lo cual hace que algunos “recurran al exilio”, refiriéndose al alcalde de Maracaibo (oeste), Manuel Rosales, exiliado en Perú.

“Si este camino no se interrumpe, Venezuela se convertirá en la segunda Cuba de América Latina. No lo debemos permitir”, insistió.

Sobre las últimas decisiones de política económica de Chávez, Vargas Llosa consideró que la “propiedad social” en lugar de propiedad privada le pone “los pelos de punta” y “satanizar al empresario privado es una política suicida” porque va en contra de la prosperidad de las naciones.

Después de esto, opiniones de algunos venezolanos ‘ofendidos’ se dejaron leer en el sitio de La Jornada, la mayoría calificaba a Vargas Llosa como vendido, ignorante, torpe, como un personaje que negocia con los Estados Unidos: premios y reconocimiento, a cambio de ser ’su vocero’.

Por mi parte, en ninguna manera creo que Vargas Llosa sea un tonto o vendido; simplemente creo que, como un buen número de latinoamericanos estudiosos de la realidad social, ve el advenimiento de una Venezuela socialista semejante a la Cuba de ayer, de hoy. No es difícil estar de acuerdo con él, y lo digo sin simplismo. Lo otro es que tampoco el capitalismo imperante en países como el mío: México, ha sido el remedio a todos los males. Los 110 millones de MEXICANOS bregamos día a día con la mala distriibución de las riquezas, la desigualdad, la corrupción y el enriquecimiento ilícito de los gobernantes. Con todo, la iniciativa privada, en la que nuestro sistema económico se basa, por supuesto que ha generado una gran cantidad de empleos, y por otro lado, esta libertad nos proporciona a millones de mexicanos y mexicanas la oportunidad de salir adelante por nosotros mismos, levantando nuestras pequeñas, medianas o grandes empresas. ¡A pedir de boca!
Lo otro, y con esto concluyo, es el advenimiento del denominado ‘Capitalismo social’, el cual se define como el sistema económico que persigue la justa predistribución de la riqueza y la valorización del trabajo humano, poniéndose la economía al servicio del hombre.
Llama mi atención la reflexión de Erasmo Salinas, blogger de ciudadanosenred.com cuando señala: ‘Capitalismo y marxismo, se dan la mano en la opresión de los seres humanos, si el primero nos explota desde el mercado, el segundo lo hace desde el Estado. Entre ambos cierran cualquier posibilidad de evolución independiente de los seres humanos.’

Muchas opiniones encontradas existen a este respecto; vale la pena darlas a conocer y debatr en torno a ellas. Latinoamérica vive tiempos de cambio, de revoluciones desarmadas, de ‘izquierdas’ en el poder, de derechas desgastadas, de crisis económica, y de pueblos cada vez más empobrecidos, pero a la vez, con garra de protesta. Con voz y voto.

Nos toca a quienes tenemos cierta difusión y mayor acceso a las esferas de poder y de opinión, comprometernos con la causa latinoamericana, estudiarla, evaluarla y abanderarnos con ella.

Una artista de ORO: Patricia Reyes Spíndola

Hace unos días, mientras compraba libros por Ciudad Satélite en el Estado de México, unos amigos me informaron que, justo en el edificio de a lado, estaba la reconocida Directora y Actriz, Patricia Reyes Spíndola. De inmediato, fui a buscarla, y la encontré con algunas personas, colocando unos cuadros en lo que sería su tercera Academia de Actuación ‘M&M STUDIO’, además de las ya existentes en el Distrito Federal y en el estado de Puebla.

Me acerqué, y con gran placer la saludé y le pedí una entrevista. Ella, con gentileza y agrado aceptó. Entonces, tomamos dos sillas de su salón en construcción y comenzamos a conversar:

Priscila: ¿Cómo surgió el proyecto

de implantar estas Academias de actuación?

Patricia: Bueno, he estado en la docencia toda mi vida; enseño desde que tenía 21 años. Esta Academia de Ciudad Satélite es la tercera. El primero de abril empezamos un trimestre para arrancar después con el semestre. Levantar estas escuelas es mi proyecto personal; me encanta dar clases, y he tenido la fortuna de que mis compañeros me han apoyado mucho: Miguel Angel Ferriz, Salvador Sánchez, y también

Directores de la talla de Casal, Ripstein y Pons. Tengo realmente un equipo de maestros de primera. Ahora van a dar clases, Pilar Pellicer y Jorge Luke.

Priscila: La respuesta puede ser obvia, pero ¿por qué el anhelo de enseñar?

Patricia: Tengo una vocación, y hace 17 años decidi abrir mi primera escuela. Esta es la segunda generación, con mi sobrinos y mi hermana.

Priscila: ¿Qué tiene que hacer alguien que quisiera incursionar en una de tus Academias?

Patricia: Yo no pido papeles ni nada. Tengo mucha gente de provincia, sobre todo de Puebla y Tlaxcala. Para entrar no necesitas nada mas que tener pasion, paciencia y disciplina. A la tercera falta les doy de baja, y el tercer retardo es una falta, yo no los dejo entrar ni un minuto después de que el profesor ya ingresó al aula. De tal forma que es muy fácil entrar a mi escuela, pero, lo que también es muy fácil, es salir.

Priscila: Como ejemplo de mujer emprendedora y luchadora, ¿qué opinión tienes en cuanto a la equidad de género que cada vez se está impulsando más?

Patricia: Precisamente que se está impulsando cada vez más, y que es responsabilidad nuestra seguir adelante con esto. Es responsabilidad nuestra lo mucho que podamos alcanzar. A las mujeres constantemente nos obligan a siempre estar demostrando que sí podemos, cosa que no les piden a los hombres.
El otro día en un vuelo -yo le tengo miedo a volar-, mi sobrino y yo nos dimos cuenta que ‘el piloto’ era mujer, por lo que él me preguntó si no me daba más miedo que quien controlara el avión fuera mujer, y yo le respondí que muy por el contrario, que me tranquilizaba. De hecho, aterrizó perfecto, como si tuviera tacón. Esta experiencia me dejó pensando en que jamás se pone en duda cuando un piloto viene manejando, pero sí cuando se trata de una mujer…

Priscila: Esto es como la gente que dice que debemos ‘agradecerle’ al ex-presidente Adolfo Ruíz Cortines por habernos otorgado el voto ¿no?

Patricia: ¡Exacto! Yo nací en 1953, justo cuando Ruíz Cortines hizo valedero el derecho de la mujer al voto. Pero sí, hablan de este evento como si le debiéramos un favor al ex-mandatario, y no, más bien ya se habían tardado.

Priscila: Siguiendo y concluyendo con el tema de la mujer, háblanos sobre tu papel en ‘Monólogos de la vagina’.

Patricia: ¡Es una obra divertida, lúdica, que todos deben ver! Estuvimos hace unas semanas en Xalapa y próximamente estaremos en el puerto de Veracruz. Lo que sí les recomiendo es que vayan en parejas, se disfruta mucho más. Los varones se deben enterar qué quieren nuestras vaginas.

Priscila: ¡Muchas gracias por esta entrevista Patricia!

Patricia: No, muchas gracias a ti.

Para mayores informes: http://www.patriciareyesspindola.com/



Pensando en nosotras…

A propósito de la publicación de abajo, hace unos días en un canal de vídeos estaba viendo el de la cantante española Bebé, llamado ‘Ella’. En él, al igual que en su canción ‘Malo’, la cantautora se pronuncia a favor de la mujer. En el vídeo, se pueden apreciar distintos tipos de féminas que representan a nuestro género: madre, hija, profesional, esposa, amiga, artista, intelectual, trabajadora, ama de casa, etc.

Debo decirlo, la canción es realmente inspiradora, ya que invita a la mujer a valorarse, a sentirse una reina, a no claudicar, a persistir ante todo y ante todos.
Para muchos, el tema de género refleja un supuesto ’sentimiento de inferioridad’ que las mujeres atípicas, tenemos en relación a los hombres. He escuchado todo tipo de comentarios misóginos que manifiestan la ignorancia y el irrespeto de quienes los dicen: “¡Ah! Es que son feministas!”, “Lo dicen porque siempre se han sentido inferiores a los hombres”, “¡Tenía que ser mujer!”, “No le hagas caso, ha de estar en sus días” y un largo etcétera. Día a día, las mujeres que nos movemos en los círculos laborales, principalmente, somos blanco de señalamientos machistas, sobre todo si ejercemos algún tipo de liderazgo.
Estoy de acuerdo en que, hoy por hoy, muchos hombres están cambiando los paradigmas y las tradiciones establecidas por la sociedad convencional, y que a diario, procuran vivir esa nueva masculinidad que coloca al varón en el sitio que le corresponde y que, incluso, le conviene. Con todo, la inmensa mayoría de representantes del género masculino, TODAVÍA se rehusa a abandonar el papel de ‘macho’ que las abuelas, los tíos y los padres les heredaron.
Hace unos días, en una entrevista con la primera actriz, Patricia Reyes Spíndola, cuestionó el porqué de que la mujer constantemente tenga que demostrar que sí puede con las tareas, que ha valido la pena darle el beneficio de la duda. Cuando a los hombres no se les exige lo mismo. De hecho, ayer, durante una reunión ‘a puerta cerrada’ de destacados líderes políticos del estado de Veracruz, noté con pena que en el salón sólo habían dos mujeres: una de las dirigentes…y yo.
Le comenté a uno de mis compañeros sobre el tema, y de inmediato me dijo: “¿Ves? si realmente fueran excelentes en lo que hacen estarían aquí”, a lo que contesté: “No es eso, hay muchas mujeres excelentes en su trabajo, pero como la mayoría de quienes toman las decisiones en estas altas esferas son hombres, se sigue impidiendo que un buen número de ellas llegue al lugar que le corresponde. Seguimos peleando para que eso pase, y el proceso no es sencillo. Por ejemplo, ¿por qué en estos comités en el 90% de los casos se les da la Presidencia a los hombres, y la Secretaría a las mujeres?”
Mi amigo reflexionó unos instantes y enseguida arguyó: “Bueno, pero es que si realmente fueran excelentes estarían aquí”, y de nueva cuenta discrepé con su explicación: “Definitivamente, como decía Paty Reyes Spíndola, las mujeres constantemente tenemos que estar demostrando que SÍ PODEMOS; cuando muchos hombres, con todo y su mediocridad, ocupan puestos importantes, sólo porque son hombres. Si hubiera una cultura de la equidad, exigiríamos igual excelencia en ambos géneros. Pero no es así.”
Fue hasta ese momento cuando mi colega asintió y me expresó su convergencia con la reflexión.
Esta anécdota sólo refleja la realidad que se vive en países tan machistas como el nuestro. Hoy día, debido a las recientes reglas dictadas en el ámbito político, se procura un equilibrio de sexos a la hora de conformar consejos, comités o cualquier otro equipo de trabajo. No obstante, muchos de quienes deciden la conformación de los mismos, proponen a las mujeres para puestos de subdirección o puestos menores. Nosotras nos hemos acoplado a estas decisiones no porque seamos ‘débiles’ o ‘dominadas’, sino porque, de esta forma, estamos más cerca de los altos puestos. Podemos lograr más estando un escalón más abajo -en términos simplemente jerárquicos- , que no estando. Conocemos casos de exitosas congéneres que, subiendo poco a poco la montaña, consiguieron alcanzar la cima. Esta actitud es propia de mujeres y hombres con emprendedurismo y visión, sin embargo, por la historia que arrastramos, a las del ’sexo débil’ nos ha costado más la travesía.
En el campo laboral se nota más. Muchos colegas o subordinados creen que, por ser mujeres, gozamos de privilegios con los mandos superiores. A un buen número de hombres que laboran con nosotras, les molesta y atemoriza nuestro éxito, y de inmediato buscan razones que justifiquen los logros obtenidos, razones que eximan nuestra capacidad y efectividad: “Seguro se acuesta con el jefe”, “Es que son más condescendientes con ella porque es mujer”, “La ascendieron porque lo necesita más que nosotros, como es madre soltera”, “Es la subdirectora porque así el Director podrá manipularla”, entre muchos otros comentarios que intentan boicotear el profesionalismo de muchas emprendedoras.
Por otro lado, tenemos que reconocer que el mundo laboral fue dominado tradicionalmente por los hombres hasta hace un tiempo, por lo que, las reglas que rigen, en su gran mayoría, son las que fueron escritas por y para ellos, porque, como dice Gail Evans, la Vicepresidenta ejecutiva de CNN: “las mujeres estábamos ocupadas en otra cosa…” de tal forma que, esas misma reglas “fueron hechas a medida de los hombres y de sus patrones de comportamiento innatos.”
Si bien es cierto que, cada vez más, la mujer se sitúa en puestos de poder y autoridad, también es verdad que todas las que trabajamos, sea como jefas o subordinadas, hemos tenido que amoldarnos a esas normas que caracterizan el ámbito laboral, normas que no fueron diseñadas a nuestra medida y de acuerdo a nuestros patrones de comportamiento innatos, como en el caso de ellos.
Para muestra un botón: las embarazadas representan una pérdida y una molestia para sus empleadores, porque tienen que pagarles las semanas que no irán a trabajar. Por ley no las pueden despedir, pero muchos lo hacen. Si las reglas las hubiéramos puesto nosotras, las cosas serían un tanto diferentes.

El tema es amplísimo y complejo. Implica romper paradigmas, prejuicios y reeducar a la sociedad. Implica construir de nuevo y  no cansarse de luchar. Como dije en mi publicación anterior, el machismo no es sólo cuestión de ‘machos’, sino de mujeres que persisten en dejarse dominar y mantener, mujeres que no explotan todo el potencial que yace dentro de ellas. A lo largo de la historia varias mujeres valientes abrieron brecha para estas generaciones; nos corresponde hacer lo mismo. Ya basta de decir: “es que las niñas sólo vienen a sufrir a este mundo”.

Ojalá tanto hombres como mujeres tomáramos más conciencia de esto. Que pudiéramos persistir en la equidad de género y en la búsqueda por el equilibrio en el campo laboral. Con sus reglas y todo.
Mientras tanto, corresponde a nosotras seguir ajustándonos a esos diseños masculinos del trabajo,  y a ellos, entender que, si bien estamos al mismo nivel, tenemos numerosas características naturales que nos hacen diferentes.
Por cierto, recomiendo el libro ‘Juegue como hombre, gane como mujer’ de Gail Evans, y el vídeo de Bebé… http://www.youtube.com/watch?v=-mRxa_c9z6o

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