Hoy, 7 de febrero de 2010, he estado muy al pendiente del proceso electoral efectuado en Costa Rica, país centroamericano elogiado por los observadores internacionales como una Democracia Ejemplar. Me ha sorprendido cómo el contendiente centroizquierdista a la Presidencia de la República, Ottón Solís, se declaró derrotado a los pocos minutos de haberse emitido los resultados preliminares (con el conteo de apenas el 11% de las casillas), que lo colocaban abajo de Laura Chinchilla, por más de 20%. No sabía si burlarme o admirarme de la ecuanimidad con la que dio el denominado ‘Discurso de derrota’ ante miles de sus seguidores que lo ovacionaban y vitoreaban.”Estaré detrás de quien vaya adelante. Apoyaré a quien tome la estafeta. Mi tiempo fue mi tiempo y ya terminó”, señaló Solís agregando, “esperamos que nuestra primera Presidenta luche por la equidad de género.” De inmediato vinieron a mi mente los comicios anteriores, efectuados en 2005, cuando llegué a esta tierra de 4.5 millones de habitantes. No podía creer lo que mis ojos veían: Algarabía, camisetas y banderas de todos colores, cornetas y pitidos de alegría, todo convertido en una verdadera fiesta nacional en la que militantes de diferentes partidos se abrazaban y bromeaban -sin discutir demasiado-. Lo cual, no significa que este país centroamericano sea ultrademocrático ni mucho menos; pero indudablemente, vive su ‘electoralidad’ y su ‘política’ con menores riesgos, complicaciones y disturbios que otras naciones en las que se pelea el triunfo a matar (literalmente, en muchos casos), en las que la voluntad del pueblo es igual a nada.
El día que Costa Rica votó: una reflexión
Luego de un año, ley antitabaco, un fracaso total en México
Hace un par de semanas, una amiga me contó una anécdota que me indignó en sobremanera. Resulta que una tarde, en Plaza Américas de la ciudad de Xalapa, mientras paseaba con su pequeño de 2 años, decidió tomarse un frapuchino en Italian Coffee. Se ubicó en la planta baja con su bebé, todo marchaba a la perfección, hasta que una mujer se sentó justo a lado de su mesa y, sin más, se dispuso a fumar. Mi amiga, incómoda por la situación, le pidió amablemente que dejara de fumar, que tuviera respeto, al menos, por el pequeño que estaba inhalando el humo. La señora ignoró la petición, arguyéndole que ella podía hacer lo que quisiera y que además, los encargados del lugar le habían dado permiso. Acto seguido, la fumadora en cuestión, intencionalmente, le tiró el humo de su cigarrillo al hijo de mi ya enfurecida amiga. Ésta, se levantó a denunciar el agravio a los administradores del famoso café, fundamentándose en la Ley Antitabaco que entró en vigor, a nivel nacional, desde agosto de 2008. ¿La respuesta? “Señora, si no le gusta, puede retirarse”; entonces ella empezó a debatir sobre el delito en el que estaban incurriendo, tanto la mujer que se negaba a apagar su cigarro, como ellos, responsables del lugar.
“¡Hágale como quiera! ¡Hágale como quiera! le repito, si no le parece, puede retirarse”, contestó la encargada, quien demostró tener una nula capacidad empresarial -al contestar en tono altanero a una cliente que, a todas luces, tiene la razón-, y nada de responsabilidad social, transgrediendo deliberadamente una ley que, hoy vemos, es un rotundo fracaso.
Mi amiga no logró nada más que una discusión estéril; de manera que tuvo que irse del Italian Coffee, al que muchos concurren. Para mal, ésta es una de miles de experiencias que a diario y a cada minuto se dan en nuestro país. Es desgastante estar pidiendo, POR FAVOR, que no fumen en el taxi, en los restaurantes, en los elevadores, y ¡en los hospitales!
¿Acaso el Gobierno Federal tendrá que gastarse nuestro dinero en recordarnos las implicaciones de esta ley antitabaco y sus consecuencias? ¿No es suficiente todo lo que se ha dicho en los medios de comunicación, gacetas oficiales, carteles y discursos? Evidentemente no es suficiente, porque es un problema de educación, de respeto y de cumplimiento.
La ciudadanía constantemente se queja de que los Diputados hacen leyes para luego violarlas, que cómo podemos confiar en quienes no cumplen con lo que proponen y aprueban en los Palacios legislativos. Con tristeza y enojo debo decir que, somos nosotros mismos los que, como sociedad, incumplimos vez tras vez al pasar por alto las leyes, incluso las que nos benefician.
Odiamos la corrupción de los gobernantes, pero sobornamos al policía de tránsito (porque ya ni siquiera tienen que proponer la consabida ‘mordida’); detestamos la desigualdad con la que somos tratados por los poderosos, y nos estacionamos en los lugares para discapacitados; juzgamos a los delincuentes de cuello blanco, y no pagamos impuestos; vociferamos contra el sistema de justicia y no cumplimos las leyes, ignorándolas por completo, digamos, en un Italian Coffee de Plaza Américas, en Xalapa.
Tal vez, para la mayoría, no valga la pena y el esfuerzo denunciar ante la Secretaría de Salud estas constantes violaciones a una ley que nos protege y que resguarda la salud nuestros niños, principalmente. Pero, es necesario. Mi amiga está en ese proceso, ya veremos qué pasa.
En tanto, les recuerdo que en México las sanciones administrativas a quien viole las disposiciones, van desde una amonestación con apercibimiento, multa, clausura temporal o definitiva, y arresto hasta por 36 horas.
Las multas a quienes incumplan van desde cien veces el salario mínimo general diario en la zona económica de la que se trate, hasta 10,000 veces, y en caso de reincidencia se duplicará el monto de la multa que corresponda.
“¡No soy una mujer a su disposición!”: Mafalda
Hace unos días, mientras navegaba por la Web, me detuve en una de las noticias de mayor interés en diarios nacionales e internacionales: Mafalda, la hija del dibujante argentino Quino, respondió tajantemente al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, “No soy una mujer a su disposición”. La caricatura de Quino apareció en el diario italiano ‘La Repubblica’, en una doble página dedicada a una protesta que se ha convertido en un caso de nivel mundial.
Mafalda repitió la respuesta que dio la dirigente opositora de centroizquierda y militante católica Rosy Bindi a Berlusconi, quien la ofendió en un debate por televisión diciéndole: “Usted es más bella que inteligente. No me interesa lo que dice”. La inmediata y contundente respuesta de la Diputada fue: “No soy una mujer a su disposición”, con la voz rota y la cara pálida por la indignación.
Las reacciones no se hicieron esperar, el diario irlandés Irish Times publicó que Berlusconi había despertado el dragón dormido del feminismo italiano, que yacía tranquilo desde hace veinte años.
“No soy una mujer a su disposición”, se multiplicó en miles de camisetas, gorros y hasta manteles que se venden por todos lados. Recientemente, al ver cómo crecía la ola femenina contra él, Berlusconi le pidió disculpas a Rosy Bindi aclarando que sólo dijo “un chiste de largo consumo”.
Ésta contestó enfatizando: “Esas no son disculpas, agravan aún más la situación. Eso del ’largo consumo’ es como decir que todos piensan lo mismo”.
Esta situación, los testimonios de miles de mujeres y la propia experiencia, me demandan que utilice estas líneas para, nuevamente, hacer un llamado de conciliación y respeto entre hombres y mujeres. Es lamentable que luego de cientos de años de civilización y progreso, comentarios de ese tipo se expresen a la ligera, sin medir las consecuencias, tratando de justificarlos detrás del escudo de la broma y el chiste.
Afortunadamente, cada vez son más los hombres que han entendido la dimensión de estas conductas que lastiman la identidad y la equidad entre ambos géneros. Afortunadamente, también, cada vez son más las mujeres que no permiten el irrespeto en ninguna de sus formas, y que alzan la voz para no dejarse dominar por ‘el qué dirán’ de una sociedad todavía machista que llama ‘agresivas’ a las que dicen lo que piensan y pelean por sus derechos.
No se trata de incentivar una guerra de sexos, sino de aprender a respetarnos unos a otros, con nuestras diferencias y similitudes. Desde los chistes, pasando por el acoso sexual, hasta el maltrato en todas sus formas, son señales de que la batalla contra el machismo de mujeres y hombres, aún no termina.
En tanto seguimos re-educando a nuestra sociedad en estos aspectos, las mujeres no debemos acostumbrarnos a la mofa y/o a la agresión de ningún tipo.
Así que, mujer, niña, jóven y adulta, rememorando esa frase que se internacionalizó hace algunas semanas: “No eres una mujer a su disposición.”
¿Y qué con el día internacional de las personas con discapacidad?
El 3 de Diciembre es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. El tema es prioritario y requiere más que unos cuantos párrafos; sin embargo, con todo y los libros, manuales, discursos y proyectos que se han llevado a cabo, todavía no existe una cultura y educación sobre la discapacidad entre el grueso de la población y los gobiernos.
La situación varía de país a país, y en México, de estado a estado. Durante mi tiempo en la entidad veracruzana, específicamente, en Xalapa, he sido testigo de la indiferencia y el menosprecio a la gente con discapacidad. Es lamentable la carencia de accesos, lugares en el estacionamiento, asientos en los microbuses, rampas, elevadores, semáforos con sonido (para los invidentes), y de personal que domine el lenguaje de señas (por mencionar algunas). Lo peor es que pocos se salvan, ni siquiera el Congreso del Estado de Veracruz, con tantas escaleras y desniveles. Y qué decir del Palacio de Gobierno y el Municipal en Xalapa, la capital, ¡qué complicado ha de ser para los que andan en silla de ruedas subir hasta la oficina de los gobernantes! (eso, si es que lo logran gracias a la ayuda de otros). No hablemos de las calles repletas de baches que complican el trayecto de los invidentes, o las rampas desplegables que todo medio de transporte público debería tener.
El asunto es que las dificultades que la gente con discapacidad enfrenta a diario, no sólo son responsabilidad de los gobiernos, sino de la sociedad en general. Los pocos accesos al entorno físico son irrespetados por muchos ciudadanos inconscientes: los espacios en el estacionamiento, los asientos en los medios de transporte, los baños, entre otros.
Es inconcebible que en los bancos y centros de pago de muchas ciudades como ésta, no existan ventanillas especiales para gente con discapacidad, de la tercera edad y embarazadas, quienes tienen que esperar que alguien con ‘humanidad’ y ’sentido común’ les permita pasar primero.
No he sido exhaustiva, dado que e etam es amplísimo; por ahora, sólo resta mencionar las palabras que la periodista mexicana Katia D’Artigues escribió en su Twitter al respecto: “Derechos y no dádivas”. Es decir, al pensar en un mejor entorno físico para las personas con discapacidad, se tiene que abandonar la falsa idea de apelar a la compasión, como si estuviéramos haciéndoles un favor al querer integrarlos a la sociedad. Mas bien, es cuestión de derechos, de respeto, de lo que debe ser y será. Por eso, nuestros representantes políticos, deben ser más severos en las sanciones a quien viole esos derechos, y todos y todas, respetarlos y dar el ejemplo.
Foto: “weelchair” Por geopisa (cc) by-nc-sa
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Mujer: Jamás permitas
En los últimos días, con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres, observé muchas fotografías y vídeos de mujeres protestando en las principales calles de sus ciudades. Los gobiernos dedicaron sus discursos a este tema, recalcando el valor de la mujer en la sociedad. Las líderes de los organismos que apoyan a la mujer maltratada, enviaron exhortos y llamados a través de los medios de comunicación; los usuarios de las redes sociales no pasaron por alto esta fecha conmemorativa, y expresaron sus opiniones sobre la violencia contra el género femenino.
Con todo y la lucha emprendida, es triste que las estadísticas sigan arrojando cifras alarmantes. Es inconcebible que en la era de la tolerancia, la equidad de género y la igualdad, una de cada tres mujeres iberoamericanas menores de 35 años, (80 millones de mujeres jóvenes) hayan sufrido algún tipo de violencia machista (según la Organización Iberoamericana de Juventud/OIJ) .
Es decepcionante saber que dentro de los datos proporcionados por la ONG, se incluye que un 16.5% de las mujeres mexicanas han vivido una ataque sexual. De hecho, la Encuesta Nacional de Violencia en las Relaciones de Noviazgo, promovida en 2007, reveló que el 15.5 % de la población de entre 15 y 24 años ha sido víctima de violencia física, el 75.8 % ha sufrido agresiones psicológicas y el 16.5 % ha vivido al menos una experiencia de ataque sexual. Cuatro de cada 10 mujeres sufren violencia machista en Latinoamérica y casi el 60% es víctima de maltrato psicológico, según reveló un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe sobre la violencia contra la mujer.
Es evidente que todavía nos queda mucho camino qué recorrer, que las leyes, las fechas conmemorativas, los discursos, la creación de órganos gubernamentales y no, que socorren a la mujer, no son suficientes, porque el problema es más profundo, y radica, por mucho, en los valores aprendidos en el seno familiar.
Frases como “es tu marido, tienes que aguantarlo”, “si te golpea es porque te quiere”, “si no le importaras, no te celaría”, “no lo dejes, piensa en tus hijos”, “este es nuestro destino como mujeres”, “no lo contradigas, atiéndelo”, “las mujeres venimos al mundo a sufrir”, “lo que mi marido diga”, “tu tarea como esposa es atender a tu marido”, “el hombre llega hasta donde la mujer quiere”, “si lo dejo, no tengo a dónde ir”, “si lo denuncias, perderás tu trabajo”, “él es el jefe, tú tienes más qué perder”, entre muchas otras, dichas por mujeres, en su mayoría (lo que es lamentable); son las frases más dañinas que han contribuído a que la misoginia (odio a las mujeres) prolifere y desemboque en actos de violencia física, verbal y psicológica.
Mujeres, esposas, novias, amigas, madres, abuelas, hijas, hermanas, trabajadoras, colegas, jefas:
¡No más! No permitamos más maltratos de ningún tipo. Pasar por alto una humillación verbal como “¡qué gorda estás, pareces una ballena” o “no sirves para nada”; reírnos de los chistes machistas, aceptar los jaloneos y los gritos, ser burladas públicamente, bajar la cabeza ante la ofensa, permitir el acoso sexual, tener relaciones sexuales sin tu consentimiento (violación) aunque sea tu pareja, y ser golpeadas, son algunas de las formas de violencia que TENEMOS que evitar, o en su defecto, NO PERMITIR NUNCA MÁS.
Para la atención de estos casos, Inmujeres cuenta con la línea gratuita Vida sin Violencia: 01 800 911 25 11, donde se atiende a la mujer de manera especializada, en cualquier fase de violencia.
Foto: “Mother & daugther” Por greekadman (cc) by-nc-sa
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“Por mi raza hablará el espíritu”: José Vasconcelos
Como cada año, el 1
2 de octubre se celebra el mayormente denominado ‘Día de la raza’, el cual conmemora la llegada de Cristóbal Colón a las Américas, aunque él murió creyendo que había descubierto la India. Esta primera expedición finalizada en 1492 propuso la organización de otros viajes menores financiados por la corona española, como los de Núñez de Balboa que cruzó a pie el estrecho de Panamá y encontró el océano Pacífico (1513); y el de Francisco Hernández de Córdoba (1517) y Juan de Grijalva (1518) que recorrieron las costas mexicanas. El florentino Américo Vespucio (1451-1512) recorrió la costa norte de América del Sur, los litorales de Brasil y el sur de la Patagonia, y comprobó definitivamente que a donde Colón había llegado no era la India, sino un nuevo continente al que dio su nombre: América.
De ahí que nos llamemos americanos, y más específicamente, latinoamericanos, por nuestro idioma castellano derivado del latín. Al final, le debemos nuestro gentilicio al originario de Florencia, Américo Vespucio, ni siquiera a Colón. Lo demás, es que somos una mezcla de varias culturas, mestizos de pura cepa: los hay argentinos, chilenos, venezolanos, colombianos, peruanos, costarricenses, salvadoreños, guatemaltecos, mexicanos y otros más que no alcanzo a mencionar. Cada nación con su propia ley, cultura, folklore, ideosincracia e historia. Cada pueblo con una identidad enraizada en sus lugares, sus olores, su gente y sus símbolos patrios. Pueblos que han sido catalogados como ‘países subdesarrollados’ o lo que es lo mismo, ‘en vías de desarrollo’, comúnmente afectados por las acciones y mandatos de Estados Unidos de Norteamérica (nombre cuestionable, dado que Norteamérica incluye a México y Canadá) y otras naciones llamadas ‘grandes potencias’.
Con todo, y pese a los Tratados de Libre Comercio y a la gran influencia cultural que le hemos permitido a otros países, arde en muchos de nosotros, todavía, un orgullo y un celo que se niegan a morir, que se rehúsa a negociar, incluso, con la globalización que iguala ideologías, tecnologías, moda, medicina, medios de comunicación y políticas. Los mexicanos, no podemos ser más el ofesivamente llamado “patio trasero” de Estados Unidos, sobre todo cuando poseemos un vasto territorio tan increíblemente diverso que nada le pide al del vecino país del norte. Principalmente cuando somos dueños de una riqueza cultural de la que no todos gozan.
Ciertamente tenemos muchas deficiencias en nuestro sistema de gobierno, en la impartición de justicia, y en la distribución de las riquezas; sin embargo, yo como miles de mexicanos, sigo teniendo el mismo deseo del Maestro José Vasconcelos: Convertir a México en el país más importante, culturalmente hablando de América Latina. Ya que,
Vasconcelos pensaba que México “es heredero de una enorme tradición cultural”.
En México y Latinoamérica, hay mucha cultura, mucha poesía -afirmaba el Maestro-, tanto obras de arte, como la prehispánica, como la música que es también un pensamiento filosófico: “El hombre latinoamericano tiene también derecho de hacer filosofía de construir su propio sistema de pensamiento que, cuando menos, lo acerque a la verdad profunda”, insistía.
Por esto, y en medio de esta crisis de identidad que padece el hispano-latinoamericano, es fundamental evocar aquella frase de José Vasconcelos, lema de nuestra máxima casa de estudios, la UNAM: “Por mi raza hablará el espíritu”.
Acteal, once años después
La masacre ocurri
ó el 22 de diciembre de 1997 en el poblado de Acteal, municipio de Chenalhó, Chiapas. El saldo fue de 45 indígenas muertos de la comunidad civil ‘Las Abejas’: 18 niños, 22 mujeres y 6 hombres. Según relata el informe ‘Entre el Duelo y la Lucha’, del Centro de Derechos Humanos ‘Fray Bartolomé de las casas’, aproximadamente a las 10:30 a.m., se encontraba parte de la comunidad de Acteal junto con los desplazados de las otras comunidades en la ermita católica orando para pedir por la paz en Chenalhó. La gran mayoría de los orantes llevaban tres días de ayuno. Los refugiados y habitantes de Acteal escucharon una gran cantidad de balazos provenientes de varias direcciones acercándose a la ermita. Según algunos testigos, un grupo numeroso de al menos 90 personas dispararon con armas de alto calibre y con balas expansivas contra los hombres, mujeres y niños desarmados. Los campesinos intentaron huir y esconderse en diversos lugares. ¿Lo demás? Una serie de mayores injusticias perpetradas en contra de una veintena de indígenas inocentes, culpados, encarcelados y sentenciados a casi 30 años de prisión por un delito que no cometieron. Delito que un grupo paramilitar, contrainsurgente, entrenado por el gobierno estatal en turno, cometió. Claro, fue ‘sencillo’ culpar a un grupo de evangélicos presbiterianos tzotziles, de asesinar a tantos inocentes por el mero hecho de ser católicos, mientras rezaban en su capilla. Era más creíble justificar la matanza por cuestiones religiosas.
Once años después de un sinnúmero de protestas; de negarle la entrada a medios y gente del extranjero; de despidos, de peticiones de la Comisión de Derechos Humanos, de cambios en los gobiernos, de la reapertura del caso y del sufrimiento de tantas familias; el 12 de junio de 2009, integrantes del Comité de Familias y Amigos de los Inocentes Presos por el Caso Acteal, demandaron libertad para los inculpados que se encuentran detenidos en el penal de El Amate, en Chiapas, acusados de ser los autores de la masacre ocurrida.
El 5 de agosto, la Corte dictaminó que hubo manipulación del sistema de justicia a favor del Estado. El 10 de agosto, organizaciones cristianas evangélicas agrupadas en Confraternice hicieron un llamado al obispo Samuel Ruiz y al Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas para que dejen de perseguir a los indígenas acusados de la masacre de Acteal. Logrando así que el 12 la Suprema Corte de Justicia ordenara la liberación de 20 de los indígenas presos por la matanza de Acteal, ya que sus sentencias se basaron en pruebas y testigos fabricados por la Procuraduría General de la República.
Hoy, los indígenas acusados injustamente, esperan que el compromiso del gobierno del estado, de reubicarlos en algún poblado lejano al suyo y las tierras con las que puedan trabajar, se cumpla. Tratando de reconstruir lo que el descaro, la conveniencia política y la impunidad destruyeron. Lamentablemente, los casos de injusticia rural son cada vez más, violando todos sus derechos, como uno tan básico que es el de tener un intérprete en los tribunales. Desde estas líneas manifiesto mi denuncia social ante estas graves ‘deficiencias’ de nuestro sistema de impartición de justicia. Reclamo a las autoridades que fomentan, planean y solapan estas situaciones, y a la vez, hago un llamado a la población mexicana a no participar ni encubrir la mentira; y a no rendirse, a no conformarse y a luchar hasta el cansancio por lo que es justo.
“Dejar la cárcel fue como si acabáramos de nacer, pues no tenemos para comer ni con qué trabajar ni comprar, estamos con las manos cruzadas. Si estuviera en mi comunidad podría renovar mi cafetal, cultivar mi tierra; sin embargo, la cosa va a ser difícil.” Tomás Pérez Méndez, evangélico liberado.
Apenas este 5 de noviembre, autoridades penitenciarias liberaron del penal de El Amate, acatando la resolución de la SCJN, a nueve indígenas tzotziles acusados de participar en el asesinato de 45 personas en Acteal, el 22 de diciembre de 1997.
Los liberados son Ignacio Gómez Gutiérrez, Emilio Gómez Luna, Hilario Guzmán Luna, Juan Gómez Pérez, Mariano Díaz Chicario, Pablo Pérez Pérez, Pedro López López, Juan Hernández Pérez y Manuel Luna Pérez.
La dirección de la penitenciaría tenía en su poder las cartas de liberación desde las 23:00 horas de ayer y sólo esperaba la asistencia del actuario de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para proceder a la excarcelación, que ocurrió esta madrugada.
Los liberados forman parte del desaparecido Partido Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional, que en Chiapas coordinaron hasta su extinción Manuel Anzaldo Meneses y su esposa Juana Guadalupe García Palomares, ahora defensores de los presos de Acteal.
Este grupo se suma a los primeros 20 liberados el pasado 12 de agosto, y que al igual que los primeros, no podrán regresar a sus hogares en la comunidad de Acteal y otras del municipio de San Pedro Chenalhó.
Pensando en nosotras…
A propósito de la publicación de abajo, hace unos días en un canal de vídeos estaba viendo el de la cantante españo
la Bebé, llamado ‘Ella’. En él, al igual que en su canción ‘Malo’, la cantautora se pronuncia a favor de la mujer. En el vídeo, se pueden apreciar distintos tipos de féminas que representan a nuestro género: madre, hija, profesional, esposa, amiga, artista, intelectual, trabajadora, ama de casa, etc.



Luego del reciente atentando ocurrido el pasado 3 de agosto en Medio Oriente en Tel Aviv, en el que fallecieron dos jóvenes y otros 12 quedaron heridos; decenas de miles de personas en esa ciudad participaron en una manifestación contra la discriminación de los homosexuales. 
Vivimos en el país de las desigualdades, en el que los pobres se vuelven más pobres y los ricos más ricos. Un país en el que la mala distribución de las riquezas sigue matando la esperanza de millones de trabajadores que a diario, de sol a sol, luchan por proveer de lo necesario a sus familias. En tanto, una élite rellena sus bodegas de dinero, uno que no corresponde a su esmero y, mucho menos, a su capacidad. Con lamento, tenemos que admitir que nuestra amada Patria Mexicana es merecedora de su 3.3 de calificación en corrupción, en una escala del 1 al 10, posicionándose en los primeros 10 lugares; de su 2 en materia de Derechos Humanos, y de ocupar el quinto sitio a nivel mundial en corrupción empresarial, según la Organización Anticorrupción Transparencia Internacional.
